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TEORÍA DE TODO, DE PAULA LAPIDO

 


Personajes que persiguen imposibles


Paula Lapido publica su primer libro de relatos, ‘Teoría de todo’, una obra marcada por la confrontación entre deseo y realidad



Esther Ginés, Madrid. 20/05/2010 | 14:21 h.


Para su primer libro de relatos, la madrileña Paula Lapido ha elegido un título que remite al universo de la física, Teoría de todo (Tropo editores), aunque los personajes de su libro están lejos de teorizar sobre la existencia de una explicación única para todas las leyes de la física. Por el contrario, los personajes que habitan este libro, marcados por vocaciones frustradas, amores poco convenientes o  crisis existenciales, se dejan arrastrar por el huracán de lo imposible, por los deseos que, a veces, no se pueden alcanzar. Este conflicto entre lo que deseamos y la realidad es el eje de las historias narradas por Paula Lapido, a través de las cuales se aproxima sobre lo desconocido. “Para mí la escritura es una manera de "teorizar" sobre lo que desconozco, acercarme a escenarios y personajes que me quedan lejos, construir mundos inexistentes en los que las leyes pueden ser las que yo decida”, explica a ESTRELLA DIGITAL.





¿Cómo se traslada algo tan científico como la Teoría del todo al universo literario?

La Teoría del todo es algo que los físicos llevan persiguiendo mucho tiempo. El propio Albert Einstein fue de los primeros en intentar unificar la gravitación universal con la física cuántica de cara a construir una teoría única del universo. Sin  embargo, decenios después, los científicos siguen intentando demostrar que existe esa teoría, tratando de confirmar que realmente es posible una única explicación para todas las leyes de la física. Todavía no se sabe si se podrá conseguir, aunque los físicos teóricos siguen trabajando en ello, y es ese tipo de descubrimiento el que cambiaría nuestra forma de entender el universo.

En cuanto a lo literario, me interesaba aplicar en los relatos las dos vertientes de esta teoría: la primera es el concepto de lo imposible, o de lo que hasta ahora se manifiesta como imposible; la segunda es la que tiene que ver con el concepto de “explicar el universo”, y es una interpretación personal sobre lo que significa la escritura para mí: "teorizar" sobre lo que desconozco, acercarme a escenarios y personajes que me quedan lejos, construir mundos inexistentes en los que las leyes pueden ser las que yo decida.

El hilo conductor de las historias de este libro es lo imposible, algo que todos conocemos por propia experiencia.

Así es. De una manera sutil, para todos los personajes existe un imposible más o menos cercano, algo que desean con toda su alma pero que tal vez no puedan conseguir. Se trata del conflicto entre lo que queremos y la realidad. En unos cuentos está más cerca de lo familiar que en otros, pero creo que en todos resulta reconocible y el lector puede, de una forma u otra, empatizar con los personajes en su persecución, a veces desesperada, de esos deseos.

Cada escritor tiene su propia visión del mundo. ¿Qué es lo que le interesa reflejar en sus relatos?

Como decía, para mí la escritura es teorizar sobre lo desconocido. Un teórico formula teoremas y proposiciones sin demostrarlos en la práctica; yo hago algo parecido con mis narraciones: construyo hipótesis sobre experiencias que me pueden resultar más o menos ajenas. No me interesa la auto ficción ni utilizarme a mí misma como personaje o inspirarme en mi vida. Me interesa llegar lo más lejos posible de mí misma, aunque, al final, siempre descubro en mis textos, es inevitable, retazos de quien soy.

En las historias de este libro se aprecia su interés por ir al detalle, por escribir desde la minuciosidad. ¿Es parte de su formación científica?

Los detalles me interesan mucho. Para mí es fundamental que cada cuento tenga una atmósfera, una ambientación única y particular. Quiero conseguir que el lector visualice la historia al mismo tiempo que la lee, aproximarle lo más posible a cómo yo misma la he visto al construirla, sin dejar de darle oportunidad para sus propias imágenes. Sin embargo, los cuentos de Teoría de todo no tienen una intención ni un trasfondo científico deliberado. El gusto por el detalle, por la concreción, pueden ser herencia de mis estudios, pero pienso que en realidad incluso el que me haya interesado por lo científico es un efecto, no una causa, de esa capacidad diseccionadora. Creo que el gusto por lo minucioso vino antes que la ciencia, es algo intrínseco

También es una gran melómana, algo que se aprecia en el ritmo de las historias…

No hago un esfuerzo deliberado por incluirla en los cuentos, pero me surge con naturalidad. La música ocupa un lugar muy importante en mi vida y me resulta fácil hacer analogías o tratar temas en los que esté presente de una forma u otra, aunque sea solo en los detalles. Creo que, en ese sentido, la influencia de la música es más palpable en los ritmos o en los temas, mientras que la ciencia o la forma en que esta te “estructura la cabeza” discurre en una capa inferior, menos a la vista, como sustrato sobre el que se basa mi imaginación.

¿Cómo acabaron estos relatos dentro de Teoría de todo?

El libro es producto de una recopilación, pero no una arbitraria. Buscaba relatos que tuvieran sentido juntos, que de alguna forma se complementasen y, a la hora de agrupar los que tenía escritos, viéndolos en conjunto me di cuenta de que un núcleo de ellos formaban algo que tenía significado. Entonces fue cuando percibí por primera vez la idea de lo imposible como hilo conductor, y lo siguiente fue rastrear entre el resto de relatos que tenía escritos, en busca de otros con tema similar. Me sorprendió darme cuenta de que es un tema que circula por casi toda mi producción cuentística, en una forma o en otra, y es que es algo con lo que, en realidad, todos estamos muy familiarizados: siempre hay cosas que no podemos conseguir, que son imposibles. Como la Teoría del todo para un físico.

Como autora y también como lectora, ¿cree que existe el cuento perfecto? ¿Cuál sería?

No sé si existe el relato perfecto, ni sabría señalar uno que lo sea de forma categórica. Hay relatos que han supuesto para mí algo como una revelación, como, por ejemplo, Carta a una señorita en París, de Julio Cortázar. ¿Son en sí mismos perfectos? Puede ser, pero en realidad creo que lo perfecto fue mi comunión con ellos al leerlos. Y, de esa forma, puedo encontrar perfectos relatos que para otro no lo serían en igual medida.

Creo que las preferencias de cada uno son claves a la hora de decidir qué consideramos perfecto. No todos valoramos los buenos cuentos de la misma forma, aunque nos parezcan de calidad, y según la formación podamos llegar a apreciarlos en mayor o menor medida. Por supuesto, existe un “canon” para el análisis, aunque creo que la perfección es algo más que técnica y no es posible medirla de forma completamente analítica. Por aproximarme a ese canon técnico diría que, en mi opinión, un buen cuento debe tener una ambientación cuidada y singular y plantear una situación que impulse a seguir leyendo con avidez desde la primera línea.

¿Qué escritores son los que más admira? ¿Qué opina del panorama español en el género del cuento?

Mis influencias vienen sobre todo de los escritores anglosajones contemporáneos, es una literatura que me resulta muy afín. No solo me interesan los autores de cuentos (David Foster Wallace, Michael Chabon, A. S. Byatt y otros "clásicos" como J.D. Salinger, Flannery O'Connor o Truman Capote), sino también los novelistas; me apasionan Paul Auster, Salman Rushdie, Martin Amis, Ian McEwan, A.M. Homes y Chuck Palahniuk.

Sin embargo, no podría restringir mis influencias solo a estos autores, cuando hay muchos otros de diferentes ámbitos que han marcado momentos importantes en mi vida como lectora. Borges y Cortázar forman para mi un tándem imprescindible, pero tampoco podría vivir sin Marcel Proust (su En busca del tiempo perdido fue algo así como una epifanía) y desde luego no olvidaría a Faulkner, ICalvino, Camus, Virginia Woolf, García Márquez, Kafka, Dostoievski, Tolstoi, Buzzati, Pamuk, Quim Monzó, Javier Marías o Enrique Vila-Matas.

Dentro del panorama español actual me interesan mucho autores como Ricardo Menéndez Salmón, Eloy Tizón, Patricia Esteban Erlés, Jon Bilbao, Ignacio Ferrando y el Félix J. Palma cuentista, que me parece genial en el género fantástico.  Creo que en España han surgido en los últimos tiempos muchas voces nuevas con diferentes estilos y me parece muy enriquecedor contar con un grupo tan nutrido de escritores que ven el cuento desde tan diferentes puntos de vista.

Sin embargo, en cuanto a difusión de este género al público mayoritario estamos a años luz de otros países, ¿no?

Así es, me parece que queda aún mucho camino por recorrer. En ese sentido, admiro el ejemplo de países como Estados Unidos, que cuentan con un buen número de publicaciones consagradas total o parcialmente al cuento y que además son de gran calidad. Me gustaría que importáramos esta tendencia porque, aunque hay algunas publicaciones similares en España (Eñe, Granta en español), todavía pertenecen a un ámbito muy minoritario. 

¿Cómo está viviendo la publicación de su primer libro de relatos?

La experiencia de publicar mi primer libro de relatos, y más aún con una editorial como Tropo, ha sido y está siendo más que excelente. Llevo muchos años escribiendo y llegar aquí me ha costado unos cuantos bandazos en cuanto a temas, estilos y formas de escribir, pero creo que por fin he encontrado el camino que quiero recorrer. Haber conseguido dar este primer paso con la publicación de Teoría de todo me confirma que he elegido la vía correcta, y espero que el trayecto sea largo y provechoso. Hasta ahora todas las sensaciones son extraordinarias.

 

http://www.estrelladigital.es/cultura/paula-lapido-teoria-todo-relatos-imposible_0_740925958.html

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